Sobre nosotros

Esto no lo ha hecho
una consultora.
Lo ha hecho un hostelero.

AtlasHub Reservas lo dirige alguien que lleva diez años en cocinas y salas de Girona. Un programa de reservas lo abren los camareros cincuenta veces al día, con el teléfono en una mano y una comanda en la otra. Cada decisión del producto —del tamaño de los botones a lo que se ve primero— sale de haber hecho ese turno.

El equipo

Dos personas, un mismo oficio

Nicolás Diéguez

Nicolás Diéguez

Fundador y CEO

Cocinero y hostelero · Girona

Empecé en 2016 de ayudante de cocina y desde entonces no he salido del oficio: fui subiendo puesto a puesto hasta dirigir cocinas y equipos. He pasado por El Celler de Can Roca —tres estrellas, aquí en Girona—, por Restaurant Fontané y por Terram. En sitios así aprendes que lo que desde la sala parece magia son en realidad horas de método, orden y gente que sabe exactamente qué le toca hacer.

Pero no todo ha sido cocina. También he estado al frente de la sala y de la barra, y he llevado restaurantes enteros como encargado: el turno, el equipo, la caja y lo que se tuerza un sábado a las nueve. Desde el pase ves platos; desde la sala ves el teléfono sonando a las dos, una mesa que se retrasa media hora, un grupo que aparece sin avisar y el cuadro de reservas que de pronto ya no cuadra. Haber estado en los dos lados me convenció de una cosa:

Un programa de reservas no se usa sentado en una oficina: se usa de pie, con prisa y con las manos ocupadas.

Hoy tengo lo mío: una cafetería y un restaurante propios. Y eso te cambia el punto de vista otra vez. Cuando el negocio es tuyo dejas de mirar solo el pase y empiezas a mirar los proveedores, las nóminas, lo que queda a fin de mes y cada euro que se escapa por el camino sin que nadie lo haya decidido.

Me formé en la Escola d'Hoteleria i Turisme de Girona, primero en cocina y gastronomía y después en dirección de cocina, que es donde se aprende la parte que nadie ve: escandallos, compras, turnos y cuadrar un equipo. Y no he dejado de formarme: técnicas de vanguardia y pastelería de restaurante en el Basque Culinary Center, y una especialización en sumillería en la Universitat de Girona.

AtlasHub nace de un problema que sufría cada mes. Los portales de reservas se llevaban una comisión por cada comensal que entraba por la puerta —gente del barrio, clientes de siempre, personas que habrían venido igual— y encima los datos de todos ellos eran suyos, no nuestros. Pagábamos por traer a nuestros propios clientes.

Busqué una alternativa que fuera de verdad sencilla en pleno servicio, sin comisiones y sin letra pequeña. Encontré programas potentísimos que necesitaban un curso para entenderlos, y programas baratos que se caían el sábado a las nueve. No encontré el que buscaba, así que me puse a construirlo.

Lo usamos a diario en mis propios locales, y esa es la mejor garantía que puedo dar: cuando algo no funciona, el primero que lo sufre soy yo. Por eso el panel se lee a un metro de distancia, los botones se aciertan con el dedo y las alergias saltan a la vista sin tener que abrir nada. No son decisiones de diseño: son cosas que me han hecho falta.

Si te decides a probarlo, la puesta en marcha la hacemos nosotros: te montamos los turnos, las mesas y el aforo, y te dejamos el widget puesto en tu web. Somos dos personas, así que vas a hablar con una de las dos —no con un centro de llamadas ni con un formulario que nadie lee— y quien te coja el teléfono va a saber de qué le hablas.

Abderramán

Ventas y relación con clientes

Hostelería · Girona

Abderramán ha hecho prácticamente todos los puestos que tiene un restaurante, y en el orden en que se aprende de verdad: empezó en la sala, de camarero, tratando con el cliente a pie de mesa. Después se pasó a la cocina, primero de cocinero y luego de jefe de partida, con su gente a cargo. Y acabó llevando el local entero como encargado: los turnos, el equipo, los proveedores y las broncas de un viernes lleno.

Pero hay una parte que casi nadie de sala llega a ver, y él sí: también ha llevado la contabilidad de un restaurante. Ha cuadrado cierres, ha mirado facturas y sabe exactamente cuánto pesa una comisión sobre el margen real de un menú. Cuando te dice lo que te ahorras, no lo está leyendo de una tabla.

Aquí se encarga de atender a los restaurantes que preguntan, enseñar el programa y acompañar la puesta en marcha. Si nos escribes, lo más probable es que hables con él, y lo vas a notar enseguida: no te atiende un comercial, te atiende alguien que ha estado detrás de la barra un sábado a las once.

El producto

Qué cambia cuando lo hace alguien del oficio

No es una frase de marketing: son decisiones concretas del producto.

Pensado para usarlo de pie

Con una tablet en la mano y prisa. Texto que se lee a un metro, botones que se aciertan con el dedo y lo urgente siempre arriba.

Un walk-in en dos toques

Entra alguien sin reserva y hay cola en la puerta: nombre, personas, mesa y ya está sentado. Sin rellenar una ficha entera.

Las alergias, en primera línea

No escondidas dentro de una ficha. Se ven en la lista del día y salen destacadas en rojo en la hoja del servicio.

Todo el equipo ve lo mismo

Si entra una reserva por la web o la toca un compañero desde otro aparato, la pantalla se actualiza sola. Sin tener que recargar.

El aforo siempre cuadra

Tus mesas y tus límites por turno se respetan aunque entren varias reservas a la vez desde la web. Lo que ves en la pantalla es lo que vas a tener en la sala.

Tus clientes son tuyos

Ves quién viene por décima vez, quién dejó plantada la mesa y quién celebra algo. Y puedes escribirles, porque los datos son del restaurante.

Sin comisión por comensal

Una cuota fija al mes. Da igual que llenes o que sea martes: nadie se lleva un porcentaje de cada persona que entra por tu puerta.

Reservas desde tu web

El formulario va en tu página, con tu nombre y tu logo. El cliente reserva contigo, no en un portal lleno de competencia.

La hoja del servicio, impresa

Porque el papel en el pase no se cuelga ni se queda sin batería. Con horas, mesas, comensales, menús y alergias.

Recordatorio automático

Un aviso al cliente antes del servicio, en su idioma, con un enlace para confirmar o anular. Menos mesas vacías el sábado.

El plano de tu sala, como es

Tus mesas donde están de verdad, con sus formas, y la opción de juntarlas para un grupo de ocho.

Te lo configuramos nosotros

Turnos, mesas y aforo montados por alguien que sabe lo que es un cambio de turno. Sin coste y sin que tengas que aprender nada.

¿Hablamos de tu restaurante?

Catorce días de prueba, sin permanencia, y te montamos los turnos y las mesas nosotros. Si no te encaja, lo dejas y ya está.

Empezar mis 14 días gratiscontacto@atlashub.cloud